Jean-Baptiste Lully

Yo no sé para qué se molestan los padres en poner nombres pues no sé si os habéis fijado que casi siempre tengo que comenzar el post comentando que el nombre que aparece en realidad no es el verdadero. En este caso, parece ser que al retoño le llamaron Giovanni Battista, nombre que después trasladó a la versión francesa. El niño nació en Italia pero desarrolló su carrera en Francia, donde vivió desde los once añitos. Eso lo explica. Pues el chavaluco entró a trabajar como ayudante de cámara de una mademoiselle interesada en el idioma italiano. Allí tomó contacto con la música y la danza: aprendió a tocar el violín y a ejecutar el pas de deux hasta que a los trece años entró a formar parte de una orquesta. Lully aprendía rápido y mejoraba a cada paso hasta que a los veinte años consiguió dirigir una de las orquestas del rey Luis XIV, con quien acabó por enablar amistad (dicen que algún bailecito se echaron juntos). Su ambición no tenía límites, como suele decirse, y un año más tarde fue nombrado primer compositor de la corte, compositor de cámara y, no os lo perdais, superintendente real de la música (quiera lo que quiera decir). De tal modo, se puso manos a la obra y comenzó a componer ballets y óperas convirtiéndose en el dueño del cotarro musical y no solo musical: un matrimonio afortunado le granjeó nuevos méritos ante el rey, quien le otorgó el poder de dar el visto bueno a las composiciones del resto de músicos de la corte. Colaboró con Moliere (tú la letra y yo la música) y tuvo gran éxito. Su carrera meteórica le llevó a convertirse en el director musical de la familia real con tan solo treinta años y durante los siguientes años se hizo el mandamás de la música en toda Francia: todo pasaba por sus manos, todo debía someterse a su aprobación. Pero no todo fue trabajo y valía: se cuenta que a los cuarenta, queriendo llegar a lo más alto, compró el puesto de director de la Academia de la Música de Francia (Académie royale de musique), y de igual modo un título de nobleza. Su fortuna llegó a ser muy considerable. Por fin, alcanzando los cincuenta obtuvo uno de los puestos más codiciados, el de secretario del rey. Ya sólo le quedaba entrar en la familia real, pero ya no pudo ser, pues mientras dirigía a la orquesta se golpeó el pie con el bastón de mando (una pesada barra de hierro con la que se marcaba el compás) y falleció de la gangrena que le produjo la herida que se infectó. Supongo que por eso más tarde a alguien se le ocurrió inventar la inocua batuta. Tanto correr y tanto ascender para terminar así...





11 comentarios:
A mi me sorprende de lo mal que hacen la mayoria de los padres este trabajo de poner nombres a sus hijos.......claro ...estan obligados por ley...así que o faltan imaginación o tienen demasiado...todo por evitar que durante los primeros años el bébé no se llama "el bébé" o "el mocoso"...pero tampoco el adolescente haria mejor...imagina todo los nombres de sus favoritas pop estrellas los "kylies" y "bisbalitos"...por lo menos ahora tenemos aliases....como Lupita, Max y Lula... tres magnificos nombres ¿no?
saludos
Lupita
¡Hola!
La muerte de Lully está entre las más estúpidas de la historia.
También compuso un tema para conmemorar que el rey Luis XIV se recuperara de una operación de fístula. El tema en cuestión se llamó "Dieu sauve le roi"; con el paso del tiempo se convirtió en "God save the King", el himno de la Corona británica.
¿Y como es que siendo lugarteniente armado de la orquesta (o lo que quiera que fuera, que he sido incapaz de retener esos títulos) a nadie se le ocurrió amputar antes de dejarle morir? Igual debería usted investigar a ver si se sabe algo sobre el médico que le trató, que seguramente tenía un hijo o un sobrino músico, y...
¿Y como es que siendo lugarteniente armado de la orquesta (o lo que quiera que fuera, que he sido incapaz de retener esos títulos) a nadie se le ocurrió amputar antes de dejarle morir? Igual debería usted investigar a ver si se sabe algo sobre el médico que le trató, que seguramente tenía un hijo o un sobrino músico, y...
De qué me sonará a mí todo esto... :-)
Creo, si mucho no me equivoco, que hace unos cuantos años se hizo una película sobre la vida de este hopmbre, interpretada por Jordi Savall, que se llamaba "Touts les matins du monde".
Es un compositor que lo tengo en agenda. Apenas conozco unas cuantas cosillas, como la genial Marcha para la Ceremonia de los Turcos.
Un saludo.
(Por cierto, la batuta también es peligrosa porque te la puedes meter en el ojo. Por eso se inventó la guitarra electrica)
Lupita: Si, a uno le llaman de una menera, pero luego es libre de que le llamen como quiera :-)
Carilisve: Muy interesante eso del himno. Es un lujo contar con tus comentarios :-)
Ginebra: Pues igual se debió a eso mismo, mira tú... :-)
Ana: Encantado de volver a leerte por aquí. Un abrazo :-)
Peterpsych: Sí, coincido en que la batuta es letal, casi un arma de destrucción pasiva :-)
Queridos amigos, ha llegado la hora de la verdad :-)
¡Un abrazo a todos! y
¡Salud y Rock 'n' roll!
¡Lo encontré! Alliot se llamaba el médico de Lully.
Pues vaya ful de médico ¿eh?
No, si por lo visto la culpa fue de Lully, que era un cabezota y no quiso seguir el consejo del médico, que quería amputar.
Está claro, antes morir entero que habitar un viejo cuerpo mutilado... ¡VIVA EL R&R!
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