lunes 14 de abril de 2008

Blas de Lezo "Patapalo"

El amigo Blas nació en una familia de marineros en un pueblo marinero de Guipúzcoa así que a los doce añitos ya se había enrolado en la armada francesa, pues en España la situación de la armada con los Austrias era deplorable. Con quince años participó en una importante batalla de la Guerra de Sucesión en España donde una bala de cañón se llevó parte de su pierna, que tuvo que ser amputada sin anestesia y según dicen, sin quejarse. Todo un hombretón. El caso es que el incidente también le sirvió para que le ascendiesen a alférez. El caso es que el chico comienza a apresar barcos ingleses y se comienza a forjar una leyenda en torno a él. Un par de años más tarde, con diecisiete, pierde un ojo en un asedio a una fortaleza, con lo que ya tenemos al pirata cojo con pata de palo con parche en el ojo y cara de malo. A los dieciocho es ascendido a Teniente de Guardacostas. Continúa ejecutando brillantes maniobras militares y se muestra casi invencible al derrotar en inferioridad numérica a una flota de más de veinte barcos al abordaje (donde sufre diversas heridas de consideración). Le llega el nombramiento de Capitán de Fragata con veintiún años. Por fin, con veintitrés se enrola en la Armada española donde asciende a Capitán de Navío. Por si no estaba ya hecho un cromo del todo, con veinticinco pierde el brazo derecho en otra batalla, así que ya le tenemos cojo, manco y tuerto, aunque consiguió apresar a unos cuantos buques. No habiendo escarmentado de las heridas de guerra, en otro asalto un mosquete le causó una tremenda herida en su brazo bueno que se lo dejó inmovilizado de por vida. Aún así, la piltrafilla que quedaba de Blas consiguió reconquistar Mallorca. A los treinta y uno se le encarga apresar a los piratas que campan por las costas de Perú. Allí, con treinta y seis años, contrae matrimonio. Con el tiempo alcanzó el cargo de Jefe de la escuadra naval del Mediterráneo y a partir de entonces las condecoraciones le comenzaron a llegar de tal forma que la mitad ya no le cabía en su uniforme. Llegó a ser Teniente General de la Armada, Comandante General, y sus gestas fueron comentadas, admiradas e incluso estudiadas por el ingenio que demostraba en muchas de ellas. Este hombre fue el famoso Patapalo, que al final de sus días ya era más conocido como el Mediohombre, lo cual era un apodo bastante literal. Sobrevivió a todas sus heridas de guerra, pero no pudo escapar de la peste, que lo llevó a la tumba con cincuenta y un años. Su legado fue asegurar el dominio español de los mares (hasta la batalla de Trafalgar, más o menos). Sorprendentemente, pocos acudieron a su entierro y pronto fue olvidado. Éstos últimos días ha habido una especie de recuperación de la memoria de este impulsivo marinero, quizá porque el Discovery ha hecho un reportaje sobre su figura, y ya sabemos que si algo no sale en la tele es que no existe ¿no?

5 comentarios:

Ginebra dijo...

Bueno, que se dé con un canto en los dientes que al menos no tuvieron que caparle.

pe-jota dijo...

Esto es vivir para contarlo !!!, impresionante carrerón, aunque con algún que otro daño ....colateral..se puede considerar así ¿no?

Carilisve dijo...

¡Hola!
Vaya... había oído algo del Almirante Patapalo por un cuento que me había comentado un abuelo, hace aaaañoooossss... Lo había olvidado. Además nunca (hasta hoy) supe el nombre del infortunado hombre.

Me llama la atención que por cada herida o amputación, era ascendido de cargo. No imagino lo que hubiese quedado de aquel hombre si fuese nombrado Almirante de toda la flota de guerra...

PS: Estoy desconectado; alguién decidió vender los cables de eléctricidad y demás que estaban en la tanquilla pública frente a mi residencia. Dejé una breve nota comentando el hecho.

Saludos

Shakadal dijo...

See Please Here

MAX Y LULA dijo...

Ginebra: y aquí eso ya es decir mucho, ja, ja..

Pe-jota: sí, creo que esa es la jerga militar :-)

Carilisve: Si, era como ¿a cuantos kilos de carne está el ascenso? Paciencia con lo tuyo :-)

¡Salud y rock 'n' roll!