martes 1 de abril de 2008

Jonathan Swift

Swift fue un tipo muy curioso. Huérfano de padre, fue enviado con su tío para recibir una educación, aunque por lo visto no fue muy buen estudiante, y tras completar los cursos regresó con su madre Abigail. Pronto encontró empleo como secretario de sir William Temple, político y ensayista, pero como, pasando los años, se sentía estancado en ese empleo, lo abandonó para hacerse sacerdote. Sin embargo, Temple, lo logró convencer para que volviese a su lado, cosa a la que Swift accedió, en parte porque se había quedado prendado de Ester Johnson (a quien llamaba Stella, con quien, al fin acabaría casándose en secreto), probable hija ilegítima de Temple, a la que conocía desde los cinco años. Su trabajo le dejaba bastante tiempo libre, que dedicó a escribir su primera obra, La batalla de los libros, que no fue publicada hasta cinco años después de terminada. Como había hecho carrera eclesiástica se le adjudicaron las iglesias de algunos pueblos de la zona con muy pocos fieles (unos quince), así que nuevamente contaba con tiempo para cultivar su jardín y escribir. En sus obras, dice la crítica, se aprecian elementos que anticipan el pensamiento anarquista, sobre todo en Los viajes de Gulliver, que en un principio fue considerado como un simple cuento para niños, aunque, quien lo haya leido, se habrá dado cuenta de que para niños nada. De hecho en posteriores ediciones se suprimió el último de los viajes, cuando Gulliver llega a la tierra de los Houymms, donde reinan los caballos y los humanos son bestias a su servicio. Por cierto, estos seres se llamaban Yahoos, de donde tomó el nombre David Filo (co-fundador de Yahoo), a quien su padre llamaba así por su inquietud. No obstante, los Yahoos de Swift eran más bien sucios y desagradables (¿no obstante?). El libro cuenta asimismo con datos bastante inquietantes, como la descripción de las islas donde vivían los liliputienses como voladoras y circulares (como la moderna iconografía extraterreste); que habían descrito unas diez mil estrellas (entonces se conocían sólo tres mil) o la descripción de dos satélites de Marte, una que completa su revolución en 10 horas y otra en 21. Ciento cincuenta años después, Asaph Hall descubrió dos lunas marcianas, Fobos y Deimos. Fobos completa su ciclo en siete horas. Hay quien ha visto en estas casualidades bien un intento encubierto de transmitir información burlando la inquisición o bien que en realidad Swift fue miembro de sociedades secretas de grandes conocimientos (quizá Masón o Rosacruz). Otro dato para curiosos es que fue el creador del nombre Vanessa: llamaba así a una alumna suya que se había enamorado perdidamente de él, y cuyo nombre era Esther Vanhomrigh. Tras la muerte de Stella, pasó sus últimos años solo y sufriendo ataques de locura, vértigo y degeneración mental. Falleció a los setenta y ocho añitos y fue enterrado bajo una lápida que rezaba lo siguiente: "Aquí yace el cuerpo de Jonathan Swift, D., deán de esta catedral, en un lugar en que la ardiente indignación no puede ya lacerar su corazón. Ve, viajero, e intenta imitar a un hombre que fue un irreductible defensor de la libertad". Os dejo con algunas de sus perlas: ¡Ojalá vivas todos los días de tu vida!; Los mejores médicos del mundo son: el doctor dieta, el doctor reposo y el doctor alegría; La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse; Cuando en el mundo aparece un verdadero genio puede reconocérsele por este signo: todos los necios se conjuran contra él (que por cierto fue la cita del famoso libro "La conjura de los necios"); Visión es el arte de ver las cosas invisibles; y una más: La mayoría de las personas son como alfileres: sus cabezas no son lo más importante.

7 comentarios:

Ginebra dijo...

Leí los viajes de Gulliver con 13 años (pero una edición completa, no una adaptada para niños) y me entusiasmó (ya, era un poco rara). Con 25 años releí a Swift (las obras completas, para que no se diga) y no entendí por qué las andanzas de Gulliver se ha considerado habitualmente literatura para niños. Claro que pasa lo mismo con Robinson Crusoe, El último de los mohicanos, y tantas y tantas novelas...

pe-jota dijo...

YEAHHHHHH!!!!!!, ya estaba echando en falta estas semblanzas tan geniales, excelente recomienzo.

Carilisve dijo...

¡Hola!
Totalmente de acuerdo con el dicho de los doctores; esos son los mejores sin duda alguna.

Habría que estudiar que clase de psicotrópico consumía cuado redactó Los Viajes de Gulliver, jejej.

Posiblemente no era tan fuerte como el que utilizaba Lewis Carroll (Charles Lutwidge Dodgson) cuando escribió Alicia en el País de las Maravillas.
Saludos

Guhn dijo...

SECURITY CENTER: See Please Here

MAX Y LULA dijo...

Ginebra: Pues supòngo que por lo que tiene de maginativo, ya sabes un gigante en tierra de enanos, caballos que hablan y esas cosas. Con Alicia pasa un poco lo mismo.

Pe-jota: Hey... nos alegra tenerte por aquí... ¡Un abrazo!

Carilisve: Sí, al final la imaginación no va a ser otra cosa que un enorme psicotrópico que llevamos en el organismo y que activamos de forma natural ¿verdad? Pues no está mal como teoría...

¡Salud y rock 'n' roll!

Anónimo dijo...

EL AUTÉNTICO SWIFT. ES TIPO SWIFT
http://img87.imageshack.us/img87/1281/estiposwiftpt4.jpg

Anónimo dijo...

Es tipo Swift