skip to main |
skip to sidebar
El gran seductor, el primero de los llamados latin lovers, nació llamándose Rodolfo Pietro Filiberto Raffaelo Guglielmi di Valentina, ahí es nada. De sangre francesa por parte de madre e italiana de padre, aquel niño, aquel pequeño gamberro que se saltaba las clases y no hincaba un codo si no era en una almohada consiguió acabar algo parecido a lo que hoy es la Formación Profesional, en su caso por el ramo de agricultura. Ganó algo de dinero y se marchó a conocer París, pero por su carácter derrochador tuvo que llamar a su madre para que le pagase el viaje de vuelta. Durante el tiempo que pasó en Italia no tuvo oficio ni beneficio (trató de enrolarse en la marina, pero le rechazaron por delgado), así que sus padres decidieron mandarle a los Estados Unidos, a ver si allí prosperaba, como tantos otros y se hacía un hombre y un nombre. De este modo un Rodolfito de dieciocho años se planta en la Gran Manzana donde su vida no volverá a ser la misma. En pocos días acabó con el dinero que le habían entregado sus padres para imprevistos y tuvo que buscarse la vida, primero como jardinero, gracias a su título. A este le seguirían otros empleos relacionados con la hostelería hasta que encontró quien quisiese pagar por verle bailar o por acostarse con él. Como gigoló se hizo con una gran fortuna: New York estaba lleno de viejas y ricas herederas, una de ellas incluso asesinó a su marido para fugarse con Valentino. Tras este ominoso suceso, Rodolfo decidió cambiarse el nombre (hasta entonces era conocido como Rodolfo Guglielmi) y de ciudad. Así aterrizó en Holliwood. Allí entró en contacto con el mundillo de la farándula y comenzó a hacer algunos trabajillos, de villano casi siempre, en el cine mudo. Por fin le llegó el éxito con una película hoy olvidada: Los cuatro jinetes del apocalipsis. Pero fue Sangre y arena la película que lo elevó a lo más alto. Alternando los trabajos cinematográficos, bailaba en una compañía que realizaba constantes giras por todo el país. Valentino ganaba auténticas fortunas. Se realizó un serial en una revista que narraba su vida, publicó un libro de poemas, grabó un disco... un no parar. Incluso retó a un combate de boxeo a un periodista que se atrevió a llamarlo homosexual. A los veinticuatro años contrajo matrimonio con una actriz (que se decía que era lesbiana), pero no duró mucho. Su segunda boda fue con una bailarina de su compañía, pero también acabó en divorcio. También se decía de Rudy, como se le empezaba a conocer, que era aficionado a la magia negra, las artes ocultas y a charlar de vez en cuendo con algún espíritu aburrido. Además en la estupenda biblioteca que se había ido construyendo en su mansión, podían encontrarse libros en varios idiomas (italiano, inglés antiguo, griego, latín, español, alemán, francés), que Valentino devoraba con ansia (se cuenta que se leía los guiones en diferentes idiomas para captar más matices, y eso que era cine mudo...). Como tantos otros en su situación, se convirtió en coleccionista, en su caso de armas, más concretamente de lanzas, espadas, puñales, y cualquier chisme que cortase o pinchase. Con treinta y un años había llegado a lo más alto, pero, una úlcera mal curada le llevó a la tumba antes de que se diese cuenta de qué estaba pasando. Algunos de sus fans se suicidaron al enterarse de su fallecimiento. En el coche que llevó los restos mortales de Valentino a Hollywood, viajó de polizón el indio Fernández, pero esa, ya es otra historia.
6 comentarios:
Este perfil me tocaba a mi, ummmmm, bueno creo que podré en tal caso darle otro enfoque a este inmenso símbolo erótico, no se de otros por los que haya habido suicidios.
Lo de siempre, todas putas.
¡Hola!
Bueno el tipo la verdad es que con esa apariencia flaca y delicada, se impuso en un ambiente donde el estereotipo era el alto fuerte y rubio anglosajón. Supongo que nada fácil le fue...
Pero morir a los 31 años de una peritonitis...vaya mala fortuna.
See Please Here
¡Hola!
Visité SHULABULA, sinceramente me gustó. ¡Que bien suenan!.Felicitaciones.
¿Para cuándo el disco?. Me anoto en la lista.
Mientras...¿dónde me bajo los MP3s?...jejeje es broma
Saludos
Pe-jota: Mmm, tengo curiosidad por tu enfoque... :-)
Ginebra: Y gigolos :-)
Carilisve: Igual por ser diferente en este caso lo tuvo más fácil, quién sabe.... Por cierto, me alegro de que te haya gustado Shulabula: son unos ensayos de hace un mes (en realidad llevamos juntos desde enero y todavía estamos en la fase de componer y arregrar: ni siquiera hemos debutado aún...). ¡Un abrazo!
Publicar un comentario en la entrada